Continuacion!!

Hoy subo mas xk he visto k la pagina ma kedao mu corta…
Grax x leer!!

…pero sus ojos miraban al suelo.

-Oye…deberíamos – dijo lentamente mientras retiraba su mano – deberíamos no hacer esto. La gente puede pensar que somos más que amigos. Porque yo solo te intereso como amigo, ¿no?

¿Por qué hacia esto? ¿Por qué no se lanzaba de una vez?

-Claro, ya lo sabes – susurré. Pero yo estaba pensando en lo mucho que lo quería como otra cosa, como novio. Pero me dolía que no hiciera nada. Nunca hacía nada. Era como un niño al que le regalas un peluche. Juega y se divierte con él, pero al final acaba olvidado en algún parque. Sin nadie que lo eche de menos.

Me levanté de las escaleras como a cámara lenta. Quería darme la vuelta y comprobar si Henry estaba decepcionado por mi respuesta pero no lo hice. No quería que viera las lagrimas que se amontonaban en mis ojos.

-No…no te has enfadado, ¿verdad? – Me dijo Henry.

Pero no contesté. Mi mente estaba muy lejos de allí, en un lugar frío y oscuro. En uno lluvioso y triste. Como mi corazón. Como lo que sentía.

Capítulo dos.

Cerré la puerta de un portazo y subí las escaleras corriendo.

Dejé la mochila en una esquina de mi habitación y me tiré en la cama. Sentía un vacio en mi cuerpo, pero no era hambre. Era mucho más difícil de reparar que el hambre.

-Luna, ¿eres tú? – Gritó mamá desde la cocina.

No tenía ganas de responder. Solo quería hacerme un ovillo y llorar. Pero sabía que si no respondía ella subiría a ver qué pasaba. Así que me aclaré la garganta y grité el <<sí>> más jovial que pude.

Me levanté y cerré la puerta de mi cuarto muy suavemente. Agarré el teléfono y me tumbé de nuevo en la cama. Primero llamé a Judy, pero nadie contestó y recordé que había quedado con Kyle.

-¿Luna? – Dijo Kate.

-Sí, soy yo. Oye perdona que te moleste pero necesito hablar y…

-¡Tú no te preocupes! Hasta las cinco no me voy a entrenar al gimnasio. ¿Qué ocurre? Tu nunca me has llamado tan pronto nunca.

-Bueno, ya sé que soy un poco blanda, pero…

-¿Blanda tú? Pero si te he visto tumbar a mi hermano Alex de 17 años con los ojos cerrados.

-Sí, bueno, pero sólo fue una vez y no hablo de lucha libre. Hablo de…Henry.

Se hizo un largo silencio en la línea telefónica y contuve la respiración. Kate estaría sopesando las palabras, no como Judy, que me habría soltado lo primero que se le hubiera ocurrido.

-¿Qué ha pasado? – Susurró.

Me cabreé. ¿Tanto silencio para esto? Aunque quizás estaba esperando a que yo dijera algo…

-Verás, estábamos hablando y los imbéciles de Ryan Scott y sus amigos han venido a molestarnos. Henry les ha contestado y entonces le he cogido la mano…

-¡¡¡Qué le has cogido la mano!!!

-Sí, pero no te emociones mucho porque…

-¿Qué pasa? ¿Es que no besa bien? Tu por eso no te preocupes que cogerá practica y…

-Kate, para un poco. Le he cogido la mano, nos hemos sentado en las escaleras. Hasta ahí todo bien. Entonces yo le he dicho que no me importaba lo que dijeran esos cerdos, que solo me importaba él.

-¿Y…?

-Y nada.

-¿Cómo que nada?

-Nada, nada y nada. En entonces él me ha dicho que solo éramos amigos y me ha soltado la mano.

-Vaya…Sabía que Henry era un poco parado, pero desaprovechar esa oportunidad de campeonato…

-Lo sé. ¿Sabes? A veces desearía ser como Judy. Le diría que me gusta sin rodeos y él tendría que decirme lo que siente.

-No te hagas ilusiones. Aún siendo como Judy, Henry podría estropearlo todo por su timidez.

-Pues a veces, más que tímido parece estúpido. – Resoplé. Ya no sabía que pensar de él, ni que hacer.

-No digas eso, que un pajarito me ha dicho que se te cae la baba cada vez que ves sus ojos.

-Oh, no. Dime que no se me nota tanto.

-Hombre, tanto, tanto, no. Pero para que tu hermano Colin lo sepa… Hace falta exagerar.

-¡No! Colin lo sabe. Me va a dar algo. Medio instituto lo sabrá cuando él llegue a casa.

-Luna, sé que soy tu amiga y debo apoyarte. Y por supuesto sé cómo es tu hermano, pero hace años que lo sabe. Apuesto a que hace años que todo el instituto lo sabe.

-¿Qué? ¿En serio?

-Sí.

-Pues nunca nos han dicho nada.

-A unos le pareceréis adorables, y los otros pensarán que ya tenéis suficiente con que ninguno de los dos se atreva a declararse como para haceros bromas. Además, si los dos os queréis, ¿dónde está la gracia?

-Yo no diría eso, ya has visto que hoy no me ha besado.

-Dale tiempo. Y ya verás cómo se lanza. Pasa de él un poco y suplicará por ti. O mejor, dale celos.

-¿Celos? Tu estas muy mal. Regla número uno, nunca le des celos porque dejara de pensar que tiene oportunidades y se irá con otra.

-Venga ya, solo van a ser unos celillos que no van a hacer daño a nadie.

-… – Suspiré, sí, Kate nunca se rendía cuando se le metía algo entre ceja y ceja. – Vale. Pero, ¿quién se supone que va a ser el chico con el que le voy a dar celos?

Hubo un pequeño silencio y supe que Kate estaba sonriendo. Sí, lo había conseguido.

-¿Te acuerdas de cuando me quejaba de que ni Judy ni nadie del insti conocía a Alex salvo tu? – Sí, me acordaba perfectamente. Despotricaba contra su hermano con cualquiera y ella creía que no la comprendían porque no conocían a su hermano. Yo creía que era porque no tenían hermanos. – Pues ya sabes que le gustabas antes, cuando no sabía lo de Henry. Así que he pensado que él podría ser tu chico…Sí, sí, no me lo digas, soy la mejor. ¿Te parece que así estamos en paz con lo de las animadoras?

-¡Por supuesto! – Chillé. Estaba emocionada. No es que Alex me gustara ni nada, pero era guapísimo, y pondría MUY celoso a Henry.

Estaba contentísima, todo estaba bien. Kate ya no pensaba que me debía nada, Henry espabilaría y me diría que…Un momento. Henry era muy tímido y…solo los lanzados responden a la táctica de los celos. Lo más probable era que él se distanciara y entonces ya no seríamos ni amigos…

-Bueno, tengo que colgar. Ya sabes, me espera una croqueta. Nos vemos mañana. ¡Ah! Y ponte guapa que traeré a mi hermano. ¡Adiós! – Kate colgó antes de que me diera tiempo a rechistar.

Vaya. Al fin y al cabo los celos siempre son una mala táctica. Iba a poner la mini cadena a todo volumen cuando oí unos golpecitos en la ventana. Me dirigí hacia ella y la abrí.

-¿Es que está sobando todo el mundo o qué? – Gritó Lucy desde el césped todavía con piedras en la mano. – Llevo media hora gritando y nadie me ha abierto la puerta. Por no hablar del timbre para sordos que tenéis. Bueno, ¿piensas quedarte ahí y oír cómo me cabreo o vas a bajar y abrirme la puerta?

Corrí por las escaleras y abrí la puerta. Lucy estaba guardando las piedras en el tiesto vacío que había bajo mi ventana. Algún día la rompería con esos pedruscos, estaba segura.

-Has tenido suerte, estaba a punto de enchufar la mini cadena. – Le susurré mientras recuperaba el aliento que me había dejado en las escaleras.

Subimos a mi cuarto y mientras ella cerraba la puerta yo puse a todo volumen la música. Nos tiramos en mi cama y permanecimos un buen rato sin decir nada. Lucy tarareaba con ritmo las canciones mientras yo solo oía una cosa. Henry.

Henry. Henry. Henry.

-Ya sé que te encanta que tengamos los mismos gustos musicales, – empezó – pero he venido a hablar.

-Pues habla. – Le espeté. Me seguía dando corte hablar de Henry delante de ella. Al fin y al cabo era su hermano.

-¿Qué tal te va con el memo de mi hermano?

Por eso. Por eso no me gustaba hablar con ella de él. Porque parecía que fuera estúpida por seguir coladita por él.

-Luna, lo siento. No te enfades. Mis insultos hacia mi hermano no te van a volver a fastidiar esta tarde. – Juró con voz solemne. – Pero di algo, que entre que no estudiamos en el mismo insti y mi hermano, parece que somos mudas. Si no voy yo a tu casa, nunca hablamos.

-Vale. Pero la verdad es que no hay mucho que contar salvo lo que tú has dicho. Tu hermano es idiota perdido. Y mi casa tampoco está tan lejos, vives en frente.

-Vaya, si que la ha cagado esta vez, ¿eh? – Murmuró con los ojos muy abiertos. Yo nunca lo insultaba.

Se apoyó sobre un codo y me observó. Su pelo lacio color azabache le caía a un lado recogido en una coleta. Yo me senté con las piernas cruzadas y fruncí el ceño.

-Ya sabes lo difícil que se pone. Es tímido, sí. Pero está llevando su vergüenza a unos niveles que me repatean el hígado.

Me revolví un poco el flequillo. Ya me había crecido tanto que lo echaba hacia un lado para poder ver.

-Tu tampoco es que se lo pongas fácil.

Me giré hacia ella y crucé los brazos. Nunca me había reprochado mi comportamiento con su hermano. Siempre me había dicho que le daba demasiadas oportunidades a Henry. Y ahora me venía con esto.

-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me ponga de rodillas y le suplique su amor? – Mi voz se quebró al final de la frase y temí echarme a llorar. Lo último que quería era parecer débil. Quería sonar rabiosa pero no lo conseguí.

Lucy resopló y me miró con esos enormes ojos verdes. Los mismos de su hermano. Los mismos que me volvían loca.

Nota mental: Le debo una colleja a Colin.

-Mira, yo solo sé que estáis hechos el uno para el otro. – Se incorporó y me abrazó. – Y hasta que se dé cuenta, yo estoy aquí para apoyarte.

Seguimos abrazadas un buen rato, pero me separé porque temía llenarle su camiseta con lagrimas y mocos.

-Lucy, me alegro de tenerte como amiga.

-Oh, no te me pongas sentimental. Si ahora entrara Colin, ¿qué? Venga, que tú eres una leona, y te puedes comer vivo a quien quieras, no me llores más, ¿quieres?

Sonreímos.

-Bueno, ¿y tú qué? También se te han escapado unas lagrimillas.

-¿Sabes? A veces te envidio. Estas tan enamorada de Henry que es como si estuvieras rodeada por un aura especial o algo así. Como si los dos vivierais en un mundo distinto que nadie puede alcanzar.

La miré. Lucy aparentaba ser dura, pero debajo de toda esa concha había un gatito pidiendo amor.

-No te preocupes, ya te llegará el momento de perder la cabeza por un tío.

-Ese es el problema, que no llega.

Me reí. Lucy suplicando por enamorarse. Quien lo hubiera dicho.

-Bueno, me voy a ir. – Me palmeó el hombro y se levantó de la cama. – Me largo de aquí antes de que Colin aparezca y agüe la fiesta. Mi madre ya se estará quejando de que llego tarde. – Abrió la puerta y se giró. – Haz los deberes. No pienses en nada, solo hazlos, ¿vale?

¿Lucy diciéndome lo que debía hacer? Esto era nuevo. Realmente necesitaba un chico al que amar ya. Aunque podría aguantar siendo responsable un poquito más.

Bueno, creo que ahora me ha kedado demasiado largo, pero como tengo que hacer trabajos, habra dias que no subire nada. Comentad!!

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