Capítulo 5 (de “Sunshine School”)

Capítulo cinco.

Henry Hall

Suspiré al ver a Samanta. Estábamos bien hasta que nos cruzábamos con Colin o Luna. Entonces yo me sentía como una rata asquerosa y todo se volvía gris. ¿Por qué? Luna era una buena chica, inteligente y guapa. Pero todo empezó cuando teníamos cinco años. Nos mudamos a la casa de enfrente a la de la familia Bell. Colin y yo en seguida nos hicimos amigos, y Lucy y Luna igual. Pero nunca nos dejaban jugar los cuatro juntos. Era por mí. Ni siquiera ahora papá y mamá me dejaban pasar mucho tiempo con Lucy. Recuerdo perfectamente ese día. Era verano. El seis de julio. Yo estaba jugando con Colin en el jardín mientras nuestros padres tomaban limonada en el porche. Nunca había visto a Luna de cerca ya que no me dejaban acercarme a ella. Pero ella no tenía ni idea del por qué. Tenía tres añitos. Bajó las escaleras del porche con dificultad. Colin y yo estábamos excavando en el jardín imaginando que éramos piratas en busca de un tesoro. Ella se acercó y me puso una manita en el hombro. Yo me giré y contemplé sus hermosos ojos azules. Me sonrió y me enseñó una piedrecita que había encontrado en la parte de atrás de la casa. Tenía forma de corazón. Y entonces sucedió. Solo recuerdo los gritos de mis padres y que nos separaron. Los señores Bell dijeron que no pasaba nada, que era muy normal. Luna no retrocedió. Y ellos no la apartaron de mí. Papá me cogió mientras mamá decía que Lucy podía quedarse un rato más con ellos. Recuerdo el portazo que se oyó al entrar en casa. Recuerdo la cara desfigurada de papá. Y a mamá limpiando la sangre del suelo mientras lloraba. Todavía siento los moratones y las heridas en mi cuerpo como si fuera ayer. Pero no lloré. No lloré por ella. Su manita en mi hombro y su sonrisa aun cuando mis padres me apartaban de ella. No estaba asustada. Yo le gustaba. Todos estos años no lloré ni una sola vez. No derramé una lagrima. Vivía por ver su sonrisa cada día. Aunque no pudiera tocarla. Aunque no me la mereciera. Pero esto no podía seguir así. Luna se merecía a alguien mejor. A alguien que pudiera protegerla de tipos como yo. Con Sam era distinto. Ya hacía mucho tiempo que había aprendido a controlarme y ella no era Luna. Sí, podría ser feliz con Samanta, formar una familia. Pero nunca podría olvidar ese seis de julio. Ni a esa chica que no retrocedió, que me sonrió.

 

Ya se que el capitulo es muy cortito y lioso, pero es imprescindible para el desarrollo de la historia. Es un poco misterioso pero espero que lo entendais y os guste(Por que me costo lo mio escribirlo… que no queria dar muchas pistas…) !! ^^

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