Recuerdos

Olvidar, recordar, son simples verbos. Pero lo que significan es mucho más difícil de lo que parece. Son totalmente opuestos, y a la vez, complementarios. Los necesitamos a ambos, ninguno es mejor que el otro.

Recordar. Por culpa de este pequeñín no necesitamos fotos para ver en nuestra mente a cada persona que ha dejado una huella en nuestra vida. Él es el culpable de que una sonrisa franca y espontanea aparezca en nuestra cara, o de que de repente, sin ninguna razón aparente, nos entren ganas de llorar.

Los recuerdos pueden ser buenos y malos, como todo, cada persona tiene su forma de hacerlos suyos. En una misma situación, cada persona se fija en algo distinto, y esos pequeños momentos, esos detalles son los que forman los recuerdos.

Pero la capacidad de almacenar de nuestro cerebro es limitada, y conforme vivimos nuevas experiencias nuestra memoria busca la manera de encontrar más espacio para guardarlo todo. Y ahí es donde entra en acción nuestro amigo Olvidar.

Parece muy sencillo, pues todo lo que nos estudiamos para un examen lo olvidamos al cabo de un mes, pero sin embargo con las cosas que realmente queremos olvidar, con las cosas que necesitamos olvidar, no ocurre lo mismo. Pero hay una explicación razonable. ¿Acaso pensamos en lo que hemos estudiado 24 horas al día, siete días a la semana? Quizás con suerte un día se nos pasa por la cabeza el esfuerzo que hicimos, pero no es lo normal. Sin embargo cuando queremos olvidarnos de algo tenemos la extraña manía de estar constantemente pensando en que queremos olvidarnos de ello. Y así no hacemos más que pensar en eso, con lo cual aún lo grabamos más en nuestro cerebro.

Aunque, a veces acabamos prestándole más atención a otras cosas y a los buenos recuerdos, y un día descubrimos que finalmente hemos conseguido nuestro objetivo, olvidar las cosas malas.

Por eso, aunque sea dificil y lleve su tiempo, siempre recordamos las cosas alegres y nos olvidamos de las que nos amargan la vida. Porque al fin y al cabo nuestro cerebro nos intenta hacer las cosas más fáciles y no quiere que vivamos atormentados por unos recuerdos insufribles.

Y yo me pregunto: ¿Puedes hacer que la gente se acuerde de ti? Porque muchas veces las personas que nosotros recordamos son las que ni se fijaron en nosotros. Pero, ¿qué importa eso? Si tu los recuerdas, será por algo.

Cada día hay muchísima gente que piensa en ti, aunque tu ni te des cuenta. Quizás estamos condenados a pensar en gente que no piensa en nosotros, pero un día formaran parte de nuestra vida y tendremos recuerdos con ellos.

Siempre y cuando olvidar haga su trabajo y no decida eliminar cosas importantes…

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