La teoría del todo – Reseña de la película

“La teoría del todo”. ¿Cómo empezar una reseña de semejante película? Ganadora de un Óscar al mejor actor y de un Globo de Oro al mejor actor y mejor banda sonora, esta película se ha convertido en una de los largometrajes imprescindibles este año.

En el papel de Stephen Hawking, Eddie Redmayne encarna de forma espectacular al aclamado físico. Felicity Jones tampoco se queda corta, y aunque la primera mujer de Stephen Hawking no sea tan famosa como lo es él, sin duda alguna Jane era tan real que en algunas escenas de la película me he asombrado por la sinceridad de la actuación, logrando escenas entre ambos personajes principales en las que creía estar viendo a los mismos señores Hawking, en lugar de a dos actores.

La película empieza en 1963, año en que Stephen se encuentra en Cambridge para comenzar su doctorado en Física. Allí conoce a Jane, una curiosa estudiante de Filología francesa y española. Me ha gustado especialmente el contraste entre las mentalidades de los dos, una científica y una artística, como lo racional y lo emocional se entremezclan, dando lugar a una combinación perfecta. Algunas personas creen que solo van a encontrar la comprensión que necesitan entre la gente con sus mismas aspiraciones y gustos, sin embargo, con ello se pierden la posibilidad de ver el mundo desde otra perspectiva diferente.

El papel de la Física es muy importante a lo largo de la película, ya que marca la trayectoria profesional de el que no tardaría en ser Doctor, el señor Hawking. Me ha gustado mucho el enfoque que se le da al tema, como una forma de entender el universo, de buscar respuestas. Una forma de estar vivo, al fin y al cabo. Aunque no se entra en muchos detalles en sus teorías acerca de los agujeros negros y el principio del tiempo, es bastante importante el hecho de cómo surgen las ideas, cómo un hecho simple y cotidiano da paso a una reflexión profunda acerca del universo y su definición.

Uno de los temas fundamentales que se ven a lo largo de la película es la superación. La fe, ya sea religiosa, o en algo tan sencillo como la vida, nos puede dar la fuerza para seguir adelante, no importa la situación en la que nos encontremos. Los diagnósticos médicos pueden o no corresponderse con la realidad, y permitir que eso nos afecte no es siempre la mejor forma de actuar. A veces hay que arriesgarse, apostar por el tiempo que te queda sin pensar en el futuro, pero sí pensando en la oportunidad que tienes en el presente.

Jane Hawking luchó por su vida, luchó por sacar adelante a tres hijos, por cuidar de Stephen. Me ha sorprendido bastante la figura de esta mujer, ya que muchas otras en su misma situación habrían puesto pies en polvorosa, pero ella decidió quedarse y aprovechar lo poco que la vida le ofrecía, que al final resultó ser mucho. Pero eso no se ve en el proceso, solo se ve al final. Final de una película que merece muchísimo la pena. No solo por la historia real que hay detrás de ella, sino también por conocer un poco más ese mundo que ha cautivado a tantas personas y que es motivo de tantas preguntas: el universo.

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