Los miércoles no existen – obra de teatro

Hace un par de semanas fui a ver al Teatro Principal de mi ciudad la obra de teatro “Los miércoles no existen”. Me esperaba una comedia un tanto juvenil, pero ya está. Sin embargo, no hizo falta ni que se abriera el telón para sorprenderme.

Estando sentados en las butacas, como diez minutos antes de que empezara la función, me fijé en una chica que andaba por el pasillo del patio de butacas. Destacaba entre los demás, pero no supe muy bien por qué, hasta que llegó junto al escenario, y se sentó allí. La gente iba y venía a su alrededor saludando a amigos, acomodándose… todos la ignoraban, ni la veian. Pero yo no podía parar de estirar el cuello para no perderla de vista ni un segundo. Aquello era parte de la función, ¿no? Tenía que serlo. Y efectivamente, lo era.

Las luces se apagaron y llegó corriendo por el pasillo de la platea uno de los actores, dando vida a su personaje.

La actuación fue dinámica, fresca y original, con ese toque más espontáneo debido a que una gran parte de la obra no se desarrollaba únicamente en el escenario, sino también en el pasillo de la platea. Esto me pareció totalmente nuevo y me gustó mucho, ya que además de aportar una nota diferente, te acercaba todavía más a la obra al tener a los actores a unos pasos de ti. Los personajes ya no eran unas personas que se observan en la distancia, estaban tan al alcance de la mano que me hizo reflexionar sobre cuántas escenas parecidas se habrán desarrollado en la realidad junto a mí, sin yo darme cuenta de ello.

Los actores cantaron y bailaron, acercando la música a su obra sin llegar a ser un musical. El decorado no se quedó atrás en originalidad, ya que la obra no se desarrollaba de forma cronológica, sino que las escenas se iban sucediendo dando saltos hacia atrás y hacia delante en el tiempo. Para ayudar al público a situarnos, antes de cada escena los actores marcaban en una pizarra del escenario en qué día sucedía la acción. Además, en algunas escenas que se necesitaban figurantes, los actores que daban vida a los personajes que no aparecían, se colocaban un delantal que rezaba “figuración” y “figuración con frase”.

En resumen fue una obra diferente y divertida, interpretada con gran talento.

Para los que os hayáis quedado con las ganas de verla, o queráis verla otra vez como yo, a finales de este año saldrá la película basada en la obra.

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