Quiero escribir.

Quiero escribir. Quiero escribir los versos que hagan que tu mente se desvanezca un poco. Quiero ser esa pluma, ese bolígrafo que vuela por el papel, creando sin aparente esfuerzo palabras que pesan, que no se caen, que permanecen.

Quiero las ideas, quiero los valores. Quiero ser capaz de escribir esas frases que te golpean y te dejan sin respiración solamente con la caricia de tus ojos sobre la tinta. Quiero ser ese nudo en la garganta, esos ojos que se desvían, creyendo por un segundo que la ficción es lo más real jamás creado. Porque si se hace bien, lo es.

Quiero escribir las metáforas que todo el mundo guarda a recaudo en su subconsciente. Quiero ser el estilo diferente que te confiesa desde la primera página que no va a ser otro libro más.

Quiero ser recuerdos imborrables, quiero ser tu historia, esa que jamás le has contado a nadie, explicada sin tapujos. Quiero escribir sobre ti y sobre cada persona que alguna vez ha pisado la Tierra. Quiero adentrarme un poquito en esas mentes maravillosas, y también en las destrozadas. Las normales y corrientes ya están demasiado solicitadas.

Quiero ser ese nombre extraño que llega a ti, como una hoja de periódico que se te engancha en el zapato y no te deja caminar. Quiero que aunque cierres los ojos, tu mente sea incapaz de decirle adiós a las palabras. Quiero ser los sentimientos bombeando por tu corazón.

Quiero ser esos ojos que inmortalizan, que escanean cada detalle y los pasan por el filtro de la sensibilidad. Quiero que el arte nunca deje de fluir por mis venas. Quiero inspiración, quiero que la creatividad se meta dentro de mí con cada molécula de oxígeno.

Quiero la inocencia de los que nunca dejan de admirar el mundo, sin dejar de reconocer el lado oscuro, ese que nos empeñamos en no ver, como si estuviera oculto; pero si somos capaces de crear telescopios y llegar a planetas, ¿por qué no puede pasar lo mismo con los sueños?

Quiero soñar, y soñar y soñar y no parar nunca.

Quiero seguir teniendo esa forma de pensar, esta que me llena el alma y no me deja escapar por la noche.

Quiero escribir. Y quiero tenerme a mí misma siempre presente, aunque me esconda tras cientos de narradores y finja que no tienen nada que ver conmigo.

Quiero ser un poquito más yo de lo que era ayer.

Oscar Wilde dijo: “somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno”.

Siempre se me ha dado bien ir en contra de los demás. Por eso afirmo: podemos ser nuestro propio sueño, y si queremos, podemos hacer de este mundo nuestro propio cielo.

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