1 de enero.

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Dos briznas intentando alcanzar el sol.

Esta mañana me he despertado, aunque con mucho sueño, con ganas de comerme el mundo. Tenía la típica motivación irracional que sientes el día de tu cumpleaños, que en mi caso también la siento el segundo día de las vacaciones de verano y hoy, día 1 de enero. Y me pregunto, ¿por qué solo tres días al año? ¿Por qué no más? ¿Por qué no todos?

No sé si es algo biológico o es puramente cultural. Si es por lo segundo, porque nos han enseñado desde pequeños esa ilusión, ¿por qué no expandirla al resto de días? Al fin y al cabo, ¿qué significa esa emoción, sino es la pura felicidad de seguir vivo?

El 1 de enero, otro año más. El estreno de un nuevo año lleno de posibilidades, deseos, metas. Pero no es solo hoy, como efectivamente pensamos, es todo un año por delante. Por eso mismo, ¿por qué no nos levantamos con la misma energía cada día de este nuevo año? Cada día es una nueva oportunidad. Cada día podemos reinventarnos, cambiar las cosas, luchar, vivir. Cada día es una promesa del futuro, y sin embargo, se pasa el día 1, se pasa nuestro cumpleaños, se pasan las vacaciones, y parece que vivamos para hacer de cada día una copia del anterior. Parece que solo nos permitamos ser originales y diferentes unos poquitos días al año, cuando en nuestra mano está el poder para levantarnos y sonreír cuando nos de la gana.

El primer día del primer mes de un nuevo año. Cerramos la puerta, o el libro – como prefiráis – del año anterior, tiramos petardos y quemamos los recuerdos. Y al día siguiente, 24 horas después, de repente las cenizas del año anterior están tan presentes que es como si el día 1 de enero nunca hubiera sucedido, porque si tan empeñados estamos en vivir cada día como el anterior, ¿por qué no tomar la referencia en el día de hoy? (Para los que no tengan resaca, claro. Esa parte se omite y listo).

Dicen que hoy es uno de esos días adecuados para empezar una rutina o un hábito, pero en realidad es tan adecuado como el resto de días que has vivido, y los que te quedan por delante. Así que, si tomas la decisión hoy, bienvenido, pero no la olvides al tachar el día del calendario (aunque sea en el calendario del móvil); y si hoy no te decides, sin problemas. No solo tienes 366 días para hacer lo que te propongas – sí, este año es bisiesto. Tienes el resto de tu vida. Porque en eso consiste estar vivo, en tener la capacidad para sorprenderte, para tomar tus propias decisiones, para cambiar tu vida y para llegar a ser exactamente la persona que quieres ser.

Así que felicidades: hoy, curiosamente, es día 1 de enero, y sigues vivo. Aprovéchalo.

Emociónate, ríe y recuerda que el pasado es tan poderoso como tú lo quieras recordar, y el futuro tan esperanzador como tú lo quieras imaginar. Ahora, en el presente, eres el jefe que toma las decisiones, el conductor que gira en una u otra dirección. No eres un prisionero. El 1 de enero te ha liberado y te ha concedido esa clase de libertad que, ocurra lo que ocurra, ya nunca se va. La libertad no se irá de tu lado, no cometas el simple error de olvidarlo.

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